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De: Xilam ( es un estudio de animación francés, siendo éste su primer videojuego) Cinco tipos algo extraños Os contaré un secreto: con el tiempo mis gustos han cambiado en esto de las aventuras gráficas. Antes, el coger una gran cantidad de objetos y el pensar y descubrir dónde usarlos era lo fundamental. Ahora, sin embargo, todo ha girado hacia la historia mientras que los puzzles han perdido cierta relevancia. Todo esto de por sí no es ni bueno ni malo, son dos formas de entender las aventuras gráficas. Y yo por nada del mundo quiero prescindir de historias tan bien documentadas y llevadas como las de los Gabriel Knight, The Longest Journey, Dreamfall o Still Life. Sin embargo, de vez en cuando apetece ponerse con algo más distendido y desenfadado. Una aventura gráfica donde la historia y su desarrollo no es lo más importante, que recoge el gusto por los puzzles y la exploración, y que es capaz de sacarte en todo momento una sonrisa con sus alocadas ocurrencias y estrambóticos personajes. Una aventura como puede ser por ejemplo la injustamente olvidada y algo maltratada en su momento Stupid Invaders.
Stupid Invaders fue desarrollada por la compañía francesa Xilam y publicada por Ubi Soft en el año 2000 en Pc y Mac. Sorprendentemente, fue portado también en el 2001 a la consola Dreamcast por Titanium Studio. El mismo título del juego parece hacer referencia y ser una suerte de parodia del clásico de los matamarcianos Space Invaders. Pero lo que quizás no sabe todo el mundo, salvo que sea asiduo al canal Nickelodeon, es que Stupid Invaders está directamente basada en la surrealista y políticamente incorrecta serie francesa de dibujos animados Space Goofs (Les Zinzins de l'espace), que contaba las andanzas y desventuras de cinco extraterrestres la mar de raritos que acababan en el planeta tierra tras tener un accidente con su platillo volante.
La historia del juego conducirá a nuestros hilarantes amigos extraterrestres por tres enormes escenarios -un viejo caserón abandonado, la fábrica de estiércol y Área 51- mientras tratan de huir de un insistente y pesado cazarrecompensas enviado por el siniestro doctor Sakarin para capturaros y hacer experimentos poco halagüeños con vosotros, e intentan regresar de vuelta a su hogar en su platillo volante. Aunque no puedes intercambiar entre ellos libremente, durante el juego podrás manejar a los cinco extraterrestres, y muy pronto te darás cuenta de que esta aventura gráfica no se llama Stupid Invaders por nada.
Hombre, en honor a la verdad, tampoco es que sean idiotas perdidos, pero raros sí que lo son un rato. Tenemos a Bud, un adicto a la televisión de aspecto larguirucho y color naranja; Gorgious, un bicho gruñón de color azul con un apetito voraz; Stereo, cuyo rasgo identificativo más acusado es que es de color rojo (y, bueno, tiene dos cabezas, casi se me había olvidado); Etno, de color morado, el cerebrito y el científico del grupo; y por último tenemos a Candy, un bicho pequeñito, verde y afeminado que sueña con una operación de cambio de sexo.
Stupid Invaders es un juego donde domina, por encima de cualquier otra consideración, su desenfadado y enloquecido sentido del humor. Parece bastante probable que, además de en la serie de dibujos animados de televisión, los creadores de este juego se hubieran fijado mucho especialmente en títulos como The Day of the Tentacle (LucasArts, 1993), por sus disparatados personajes y los escenarios angulosos y decididamente expresionistas, y a The Neverhood (1996) en las animaciones y los muchos CGIS perfectamente integrados en la acción. El juego está hecho todo completamente en 2D y tiene una resolución fija de 640X480 en 16 o 32 bits de color. Pese a que pueda parecer poco a día de hoy, el juego se ve bastante bien y resulta muy simpático.
En el apartado de sonido tampoco hay queja. Puede que la música no destaque especialmente pero hay una gran variedad de estilos y melodías diferentes acompañándonos en todo momento. Las voces, en inglés, son de gran calidad y resultan muy divertidas, contribuyendo en gran manera a que nos sumerjamos en la historia y a que en muchos momentos nos resulte imposible no sonreír o incluso carcajearnos a pierna suelta. Hay opción para poner subtítulos en inglés, francés o alemán. Por suerte también podéis ponerlos en perfecto español mediante un sencillo parche.
La interface de juego es sumamente sencilla, con el típico cursor en forma de flecha que manejamos con el ratón y puntos calientes que indican cuándo podemos mirar, coger, usar o hablar según la ocasión. Lo único un poco pesado es que para sacar o esconder nuestro inventario hay que darle al espaciador, que aunque tenemos una representación gráfica de cada objeto no podemos mirarlo de nuevo y obtener una descripción del mismo -como suele ser habitual-, y que para combinar dos objetos de nuestro inventario hay que recordar que hay que hacer click en uno y, sin soltar el botón izquierdo del ratón, arrastrarlo hasta el segundo objeto.
El juego no está exento de otros fallos o problemas que enturbian por desgracia parte de sus logros y encanto. En primer lugar, los puntos de salida de cada pantalla no están demasiado claros, lo que es especialmente molesto cuando nos encontramos en una habitación ancha que puede tener cuatro o cinco cambios de perspectiva según por dónde nos movamos. En segundo lugar, y esto es algo que va a asustar a más de uno, hay multitud de situaciones donde podemos morir. A veces son obvias pero en otras ocasiones son mera cuestión de prueba y error.
Todo esto queda en cierta forma compensado por el hecho de que todas estas escenas de muerte son diferentes e hilarantes, hasta el punto de que deberían ser consideradas como parte de los objetivos a conseguir en el juego. ¿Os habéis pasado el Gobliiins? Lo mejor eran las hostias que recibían por todos los lados tus bichos ¿o no? Yo al menos jugaba cada pantalla para recibir primero todos los golpes posibles y luego volvía a cargar la partida y lo hacía ya todo bien. :] En todo caso es muy recomendable que guardéis vuestra partida en Stupid Invaders cada vez que avancéis un poco, nunca podéis saber lo que os espera en la próxima esquina.
Por último, aquejado de ese mal que sufren en silencio -como las hemorroides- tantas aventuras gráficas y videojuegos de todo tipo en general, hay que señalar que se nota un cierto bajón en la parte final del juego, situación agravada con la inclusión de dos pesados laberintos, prácticamente seguidos, que parecen no tener otra razón de ser que alargar artificialmente y de forma cansina un título que no necesitaba de estos ardides para nada.
Personalmente, considero que Stupid Invaders merece mucho la pena, y que resulta injusto el desprecio o indiferencia con los que fue tratado en su momento. No es una obra maestra, ni tampoco pretende serlo, pero es una aventura gráfica muy divertida y con la que se puede pasar un buen rato en compañía del grupo de extraterrestres más extravagante que hayas tenido nunca el placer de manejar. Quizás no conectes con su sentido del humor, pero eso es algo que realmente no sabrás hasta que lo intentes. Y de eso va precisamente esta sección: de recuperar posibles joyas ocultas o poco pulidas, desconocidas para el gran público en general. De concederles una nueva oportunidad a juegos que nunca tuvieron ninguna...
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