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De la Nocilla al botellón
Muchos fuimos los que crecimos junto a los ordenadores de 8 bits, disfrutando de las joyas anglosajonas que salían desde Ultimate, Ocean, Hewson o Gremlin Graphics. Pero nosotros, los españolitos de a pie, sabíamos apreciar como si de una auténtica delicatessen se tratase de la producción hispana, auténtica protagonista del catálogo de los Spectrum, Amstrad, MSX y, en menor medida, Commodore 64.
Dinamic, Opera, Topo Soft... todas ellas hicieron historia y grabaron a fuego su paso por el mundo del videojuego. Cierto es que poco sitio para los recuerdos hay en la industria actual, y que muchos de los que hoy se acercan a esta forma de ocio desprecian las formas monocromas y los gordos píxeles de antaño… Pero el hecho está ahí, y es que las compañías españolas de software de entretenimiento dijeron mucho en su día. Y aunque la situación actual sea radicalmente distinta, seguimos notando la presencia ibérica aportando toques de calidad a los abultados catálogos de las plataformas actuales.

Sabido es que la producción patria de hoy día poco o nada tiene que ver con lo que veíamos en los años ochenta. Como no podía ser de otra manera, hemos sido testigos de cómo ha evolucionado la industria en nuestro país: desde la decadencia más abrupta hasta lo que parece ser una nueva esperanza dispuesta a hacernos creer que todavía podemos ser alguien en el mundo. Entre polígonos y renders de calidad, resuenan con fuerza nombres como Blade: The Edge of Darkness, Commandos o Scrapland, habiendo demostrado su capacidad para triunfar dentro y fuera de nuestras fronteras. Por supuesto, también existen muchas otras joyitas capaces de otorgar niveles de diversión dignos de cualquier “triple A”, pero que son ninguneadas por las masas.

Por salirnos de la tónica “retro” que nos suele caracterizar, vamos a discurrir un poco acerca de cómo se ha movido la industria del videojuego español dirigiendo nuestras miradas una década atrás. Olvidémonos por un instante de esos viejos tiempos repletos de casetes, errores de carga y píxeles a cascoporro para adecuarnos a una corriente que, en verdad, mucho tiene que ver con lo que es actualmente este medio que tanto nos gusta. Hablar de cómo se ha movido la industria del software español sin ser “vintage” se nos antoja imprescindible. Por lo que, amigos, allá vamos…
Malos tiempos para la lírica
En su tiempo, el buen nombre de Dinamic era sinónimo de software español. Tal vez la palabra que más retrataba a la industria del país del jamón de pata negra, debido sobre todo al abundante catálogo y a la gran calidad de la práctica totalidad del mismo. Profanation, Army Moves, Freddy Hardest... Muchos eran los lanzamientos que los usuarios de la época esperábamos siempre como agua de mayo, y así se mantuvo la situación hasta la primera crisis del software de entretenimiento hispano, situación que coincidió con la aparición de las primeras máquinas de dieciséis bits.

El complicado momento llevó al cierre a muchas de las empresas que transitaban por la industria. No sobrevivió ni Topo, ni Opera, ni Positive... Ni siquiera Dinamic pudo afrontar la carnicería. Pero justo cuando el PC comenzaba a tomar importancia como plataforma de videojuegos, la compañía de los hermanos Ruiz resurgió de sus cenizas y se encarnó, gracias a los nuevos inversores (Hobby Press), en Dinamic Multimedia, llevando por bandera uno de los títulos más populares del videojuego español: PC Fútbol.

Como muchos de los aquí presentes ya sabemos, Dinamic Multimedia cerró sus puertas a principios del presente siglo. Como en su anterior encarnación, supo mantener los baluartes que la seguían manteniendo como la líder del software de entretenimiento español, manteniendo unos precios más que económicos y ofreciendo productos muy correctos. No hay que olvidar que, entre otros muchos títulos, Dinamic Multimedia nos hizo disfrutar con juegazos ya considerados clásicos, como Artic Moves, PC Atletismo o La Prisión, a la vez que ha dado a conocer al público empresas programadoras capaces de enjoyar nuestros ordenadores con ejemplares de la talla de Runaway, Speed Demons o Radical Drive.

Dinamic Multimedia, aparte de mantener un constante ritmo en cuanto a producción interna, distribuyó a bastantes compañías, tanto españolas como extranjeras. Entre las primeras, podemos citar a Péndulo Studios, Efecto Caos, Revistronik, Enigma, Eclipse, Nebula o Turbo Corp. De afuera, no podemos olvidarnos de la mismísima Elite, Empire, Compedia, Midas, Monolith o Software 2000, todas uniéndose a "la nuestra" para aportar un importante granito de arena llamado diversión. Y recordemos los socorridos packs de juegos, que aportaban los clásicos más actuales de la forma más económica posible para el sufrido usuario.

Lo que está claro es que el fenómeno Dinamic dista mucho de estar muerto. Como tal, puede no existir empíricamente, pero como recuerdo del todo palpable, ignorarlo sería tan absurdo como el no respirar. Y no nos olvidemos de que ahí fuera hay algo que lleva ya tiempo gestándose, algo que ya nos está ofreciendo impagables programas a un precio verdaderamente irrisorio... tal y como hacía Dinamic. Por supuesto, estamos hablando de FX Interactive, nuevamente con los hermanos Ruiz a la cabeza de una compañía de videojuegos. ¿Hace falta decir más?
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