Review: DEAD RISING 2
Dead Rising 2

De: Blue Castle Games (creadores de la excelente serie de 2K de baseball The Bigs)
Nos lo trae: Koch Media de parte de Capcom (para Xbox 360, PlayStation 3 y PC)
Género: Travestismo y supervivencia
Localización: Voces en inglés, textos en castellano

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Sobrevive y vístete de mujer

Resumiendo un poco, éste es el concepto que mejor define a la mecánica de Dead Rising. Quizá ese sea el motivo de que no dejara a nadie indiferente con su primera entrega: o lo amabas con toda tu alma o lo odiabas profundamente. He de admitir que yo mismo rechacé la propuesta en su día, ya que no pude llegar a asimilar su razón de ser. Por suerte, hace escasas dos semanas he conseguido enmendar mi error y le he dado la segunda oportunidad que se merecía... ¿el resultado? Me he terminado enamorando de su concepto contracorriente y hardcoreta… ¡más vale tarde que nunca!


Los que hayan jugado ya sabrán de lo que hablo, ya que el encanto de esta saga reside sobre todo en su endiablada dificultad y en su ritmo de juego tan frenético como caótico. En un entorno tan particular como lo fue el centro comercial de Willamette, debíamos pasar tres días de juego (unas seis horas de las nuestras) haciendo absolutamente lo que nos salía de las narices. Podíamos seguir los casos que hacían avanzar el argumento, salvar a supervivientes o eliminar a los hechos polvo de los psicópatas, mientras sacábamos fotos para nuestro reportaje, nos vestíamos con la ropa más esperpéntica que encontrábamos y nos armábamos y alimentábamos con cualquier cosa que nos pillara cerca.


Lo realmente particular es que el marco de juego estaba infestado de muertos vivientes, tantos como ningún otro juego se ha atrevido a poner en pantalla. Esto se traduce en un total suplicio para el jugador, al cual sólo le queda la opción de avanzar como buenamente pueda, mientras acaba con todos los zombies que se le pongan por delante. La primera vez que nos pasamos el juego solo nos sirve para aprendernos dónde están las tiendas con los utensilios importantes y para subir un poquillo el nivel de nuestro protagonista, ya que el disponer de más velocidad, más energía, un mayor hueco para objetos y un buen repertorio de habilidades hace que, en posteriores partidas, puedas superar misiones y bosses que en la primera vuelta te resultaban imposibles.


Entre Marina D'or y Las Vegas se halla Fortune City

La ciudad vacacional en la que se desarrolla esta secuela, a parte de tener un tamaño considerablemente mayor que el centro comercial que recorrimos junto a Frank West, está repleta de las más variopintas zonas de ocio. Hasta allí que se desplaza Chuck Greene dispuesto a conseguir un dinerillo que le reportará un día más de vida a su querida Katey. En los años que han pasado desde los sucesos de Case Zero, el Zombrex ha mejorado hasta quedarse en una sola dosis al día. Chuck pretende participar en "Terror is Reality", que es una especie de fusión entre 'Gladiadores Americanos' y 'Takeshi´s Castle', solo que aliñado por cientos de zombis putrefactos. Y así es como se nos da la bienvenida, con una moto de cross equipada con dos motosierras a los lados, compitiendo contra el resto de participantes.


Al poco de empezar, nos damos cuenta de que alguien ha estado utilizando la fama del aclamado corredor de motocross profesional Chuck Greene para que cargue con la culpa de que los muertos que utiliza el programa televisivo como material de derribo anden sueltos por toda Marina d´… Fortune City, quería decir. Así se nos presentan las mismas premisas que en la entrega pionera: setenta y dos horas metidos en un refugio junto con el resto de supervivientes, en el que escaparemos por el conducto de aire en pos de destripar la verdad que evitará que pasados tres días venga el ejército y nos empapele acusándonos de terroristas biológicos.


A la dura mecánica contrarreloj que hizo carismático a Dead Rising se le une en esta ocasión la necesidad de conseguir Zombrex para nuestra frágil hija Katey. No quiero dar muchas pistas sobre los distintos métodos que tenemos de conseguirlo, siendo el más obvio pagar los veinticinco mil que nos cobran en las tiendas que regentan unos asaltadores. También debo decir al respecto que las diversas vías de ingresos que encontraremos en el título forman parte de su sacrosanta supervivencia. Por ello es aconsejable, por mucho que nos agobiemos, pasar de consultar guías y demás, ya que eso daría al traste con la sensación asfixiante de impotencia que en muchos momentos sentiremos.


Esta sensación es provocada principalmente por su mecánica estrictamente ligada a la hora que marca nuestro reloj de muñeca. A tal hora debemos estar en aquel lugar si queremos seguir con los casos que demostrarán nuestra inocencia, y mientras seremos nosotros los que decidiremos qué hacer. Stacey será la que se encargue en esta ocasión de mantenernos al día mediante el walkie de todo lo que vaya ocurriendo en la ciudad. Aunque ahora tenemos más tiempo de hacer cosillas entre los casos del argumento, sigue siendo físicamente imposible estar en todos los sitios a la vez. Lo que es de agradecer es el despiporre que se ha utilizado para crear a los supervivientes, ya que muchos de ellos parecen no querer enterarse de lo que pasa dando lugar a situaciones muy de serie B. Esperad a escuchar al grupo heavy que en pleno concierto no saben que sus groupies pretenden en realidad devorarlos, o las prostitutas que debemos contratar si queremos que nos acompañen al refugio.


Ir a rescatar a los citados supervivientes supondrá que no podrás salvar a ese otro que posee Zombrex, por ejemplo, lo que tampoco impedirá que te encuentres con uno de los numerosos psicópatas, de esos que te hacen la vida imposible. Porque el juego sigue siendo difícil de la hostia, que aunque rescatar supervivientes ahora sea un ejercicio muy bien resuelto, los mencionados lunáticos están muy mal de la cabeza en esta secuela (¡viva el gordo encuerado que se quiere casar mientras rebana al reverendo con su enorme motosierra rosa!). Si te matan, vuelves a cargar la partida desde el último wc en el que te hayas desquitado. Si no llegas a tiempo a un caso de historia y pretendes seguir con el argumento, te toca cargar la partida. Y si no encuentras Zombrex para Katey, no vale la pena ni que sigas jugando.


¿¡Katey se muere mientras su padre se prueba modelitos!?

Ese mismo contraste es precisamente el que nos hace esbozar más de una carcajada mientras jugamos. Chuck Greene es un tipo serio, con unas motivaciones realmente traumáticas como son el haber perdido a su mujer e impedir que su hija pequeña se transforme en un muerto viviente. De hecho, él se muestra muy serio en todo momento, con esa cara que parece querer competir con el estreñido de Max Payne. Pero todo eso no le impide vestirse con un trajecito de mujer muy escotado, ponerse una barba de pega, las gafas con nariz de Gomaespuma, una cresta mohicana o un taparrabos metido por el culo, mientras se pone ciego a base de lingotazos de whisky y termina vomitando (por cierto, cualquier bebida alcohólica de este juego revitaliza más que ningún refresco). ¿En qué otro programa se nos puede presentar a un protagonista que salva la vida de su hija vestido con cuero sadomaso y calzones, mientras se desplaza con un pequeño triciclo rosa y se defiende de los zombies con un cipote de goma en la mano? Ése precisamente es el espíritu, muchas veces incomprendido, que destila Dead Rising.


Como ya os conté la semana pasada en la reseña de Case Zero, el gran añadido de esta secuela, aparte de tener a todo un experto en motos como protagonista que hace virguerías cuando consigue una, es la combinación de objetos. Entonces, a la rutina de comer lo que podamos para sobrevivir y utilizar cualquier juguete sexual como arma (ya sé que me repito, pero es que es buenísimo), se le une nuestro ingenio a la hora de combinar armas. Para ello hay repartidos por toda esta ciudad de vacaciones un puñado de salas de mantenimiento que nos sirven como taller de trabajo. Aunque al subir de nivel, vencer a ciertos maníacos u observar la cartelera de cine se nos desbloquean cartas combo que nos indican cómo hacer ciertas armas, solo con ellas no podremos sobrevivir, ya que el material necesario no siempre está a la vuelta de la esquina. Por ello es vital el ensayo y error a la hora de intentar crear nuestras machaca-zombies antes de hora, utilizando los objetos que tengamos cercanos. Aunque no os pienso desvelar su combinación para no romper su condición de survival, puedo adelantaros, fanáticos de Star Wars, que es posible la creación de un socorrido sable láser... ¡los tienen en todos los colores, señora! Con el haz de luz verde, azul, rojo… y sí, lila también, seguidores de Mace Windu.


Así que, aunque como arma icónica se ha quedado el remo-sierra (indispensable para navegar entre un mar de muertos vivientes), os puedo asegurar que la cosa guarda más de dos y más de tres sorpresas. Y la verdad que convertir una silla de ruedas en una silla eléctrica o utilizar un oso robótico de peluche como centinela no tiene precio. Bueno sí... sesenta euros largos. Por mi parte, he intentado en todo el texto tomármelo en serio, pero una vez te ha contagiado de su grotesco sentido del humor, es imposible hacer un análisis serio y decente sobre el tema. Y por si os lo estabais preguntando, sí, el juego posee multijugador online tanto cooperativo como competitivo. Aunque al respecto sólo puedo alegar que no os aconsejo que rasquéis una de esas tarjetas de suscripción a Xbox Live Gold con una llave, usad la uñica de toda la vida.


Conclusión

La síntesis creo que está clara, ya que si os gustan los zombis (¿a quién diantres no le gustan los zombis?) y disfrutáis desafiándoos a vosotros mismos con survivals de lo más hardcoretas, tenéis dos opciones: la saga Left 4 Dead o las dos entregas de Dead Rising. Ya que después de disfrutar de estas grandes franquicias, casi cualquier otro juego que pretenda hacernos sobrevivir termina en agua de borrajas. Así que al final poco o nada importa que esta continuación haya mejorado la conducción de vehículos, el manejo de armas de fuego o incluya cientos más de descerebrados muertos, ya que lo que más van a disfrutar los seguidores de Frank West va a ser la cantidad de posibilidades homicidas y el abrumador número de prendas que podemos probarnos para hacer el gamba.


Y mira que hay quien pueda achacarle una pequeña falta de innovación después de cuatro años, pero tanto la gente de Blue Castle Games como el mismo Inafune bien sabían que su mecánica precisaba de tantas mejoras como pocos cambios. Así que soy de los que piensan que el afán de Capcom por hacer de Dead Rising su saga moderna más representativa está completamente justificado. El cachondeo SIEMPRE como máxima.



Por Afro Percal


Hardcore totalIdéntico al anteriorReferencia en su género

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