| Review: GRAY MATTER |
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De: Wizarbox (responsables de So Blonde) ![]() El retorno de Jane Jensen Bastante tiempo hemos estado sin verle el pelo a la señora Jensen en esto de los videojuegos. Tras la última y brillante incursión de Gabriel Knight por el mundo de las aventuras gráficas, la prolífica autora se dedicó más a la literatura que al ocio electrónico per se, regalándonos magníficos relatos de la talla de “El despertar del milenio”, “La ecuación Dante” o la novelización de las dos primeras aventuras de Gabriel Knight. Apenas se pudo otear su buen hacer en títulos como BeTrapped! o Inspector Parker, jueguecillos de puzles y misterios varios orientados al público casual.
Ya en 2003 comenzábamos a tener alguna noticia de su intención de volver al género que ayudó a popularizar con sus sobresalientes aportaciones, apostando fuerte por un libreto escrito al cien por cien por ella. Totalmente desvinculada de Sierra (su antigua casa), el proyecto fue sumiéndose en el limbo hasta que, ya en el 2008, se contó con el equipo de programación Tonuzaba, sito en Hungría. Problemas de distinta índole hicieron que el proyecto cambiara de manos, pasando a ser responsabilidad de Wizarbox, casa francesa conocida por haber programado los más que correctos So Blonde. Un cambio que retrasó la fecha de salida de Gray Matter ni más ni menos que dos años.
En todo caso, Gray Matter ya está aquí. Hemos tratado de sacarle el máximo jugo posible para llegar a la conclusión de que estamos ante una de las aventuras gráficas más puras de estos últimos tiempos. Curiosamente, y teniendo en cuenta que estamos en una era en la que la jugabilidad suele dar paso a matices tan espectaculares como poco interactivos, se puede decir que Gray Matter es el juego más clásico y aventurero de todos los desarrollados por Jane Jensen. Es particularmente extraño contemplar una visión tan conservadora del género por la autora que nos sorprendiera con experimentos revolucionarios como el de The Beast Within o Blood of the Sacred, Blood of the Damned… pero ojo, que no por ello esta aventura deja de ser oro puro.
¡Abracadabra! Gray Matter comienza cuando nuestra protagonista, una artista callejera (maga, para ser más exactos) llamada Samantha, ve cómo su moto le deja tirada perdida en plena carretera, en medio de una noche tormentosa como pocas. No muy lejos del lugar, Sam atisba una extraña mansión que, por motivos obvios, tiende a ser la única opción para salvaguardarnos de la terrible lluvia. Curiosamente, llegamos a tiempo de oír a una joven abandonando la escena, después de presentarse como la nueva ayudante de un tal doctor Styles. Pícara como ella sola, Samantha se hace pasar por ésta con tal de acceder al lugar y poder pasar la noche bajo un techo acogedor.
La espectacular mansión se deja explorar cuando, al día siguiente, despertamos fresca como una rosa. Los inquietantes habitáculos transfieren su mayor misterio cuando nos damos cuenta de que, tal y como reza una placa, estamos en el “Centro de Investigación de Anormalidades Cognitivas”. Para colmo, nadie se da cuenta de que en realidad no somos la ayudante del doctor Styles, situación que aprovechamos para gorronear cama y, de paso, investigar qué se cuece por aquellos lares. Y así, llegamos a nuestro primer encargo: encontrar seis voluntarios para el nuevo experimento del doctor… tarea nada fácil teniendo en cuenta que nuestro hombre no cuenta con el favor de Oxford, que es donde nos encontramos.
Y, como diría aquella, hasta aquí puedo leer. Así es como empieza la nueva obra de Jane Jensen, transmitiendo un extraño regusto al no asemejarse un ápice a sus anteriores trabajos. Si bien la narrativa es perfecta, este estilo de juego tan abrumadoramente conservador choca sobremanera con el concepto de autora arriesgada que teníamos después de haber disfrutando con la genial trilogía Gabriel Knight, particularmente tras el revolucionario y maravilloso tercer capítulo. Pero ojo, que una cosa no quita la otra, y Gray Matter se mueve como pez en el agua dentro de lo que es su clásica arquitectura jugable. Es más, los amantes de las aventuras clásicas estarán más que contentos con esta preciosa obra.
Impecable Dicen que la primera impresión es la que cuenta, y desde luego que Gray Matter sabe convencer a golpe de sentidos. Para empezar, sus gráficos son una pasada, mostrando en alta definición unos escenarios realizados con todo lujo de detalles, amén de convencer a propios y extraños en base a un exquisito gusto por los detalles. Matices aparte, contribuye en especial un juego de luces y sombras capaces de obrar milagros con cada pantalla, dibujando decorados que son auténticas obras de arte. Tampoco se quedan atrás los personajes, modelados en tres dimensiones aprovechándose de la tecnología de hoy en día. Samantha, la protagonista, luce a las mil maravillas, pero es que el resto de diseños no se quedan atrás, con unas animaciones decentes y un buen número de polígonos conformando cada figura.
Adorna el conjunto una banda sonora al más alto nivel, donde, como es habitual en las obras de Jensen, aporta todo su saber su, el gran Robert Holmes. Algunas composiciones son absolutamente memorables, pero es que además se han incluido tres canciones del grupo “The Scarlet Furies” (de donde el señor Holmes también es componente), con la hermosa voz de Raleigh Holmes. Todo ello conjugando a la perfección con unos efectos de sonido plenamente adecuados y con un doblaje (en inglés) de lo más correcto. Cabe decir que con voces en castellano la cosa hubiera sido apoteósica, pero tal y como están las cosas con el género aventurero, nos podemos dar con un canto en los dientes.
Siguiendo con el apartado técnico, hemos de referirnos al interfaz de juego… Y es que, si hemos comentado que estamos ante una aventura gráfica, es fácil adivinar que el sistema no es otro que el clásico point & click, con el ratón de protagonista. Cómodo y sencillo de manejar, Gray Matter no entabla problemas de tipo alguno en este sentido. Sin embargo, durante la conversión a Xbox 360 los programadores han tenido la idea de revolucionar el cotarro e implementar un método de control que, en teoría, debería ser más grato con el control pad en la mano. Desgraciadamente, el sistema (una rueda en la que se iluminan los distintos elementos interactivos de cada pantalla) es engorroso, feo y poco intuitivo. Con el tiempo uno se termina acostumbrando, pero sorprende el hecho de que ni siquiera se haya permitido la posibilidad de jugar a la antigua usanza, moviendo el puntero con los sticks.
Conclusión Como hemos dicho, Gray Matter peca de ser un juego de lo más conservador, una aventura gráfica pura y dura, sin innovaciones más allá de su encantador argumento. Puede jugar en su contra el difícil despegue que tiene la historia, la cual comienza a tornarse emocionante a partir del tercer capítulo, amén de que los puzzles utilizan en gran medida la interacción con el escenario al estilo ensayo-error, dejando para el final los enigmas más desafiantes y gratificante. Pese a estas pequeñas taras (lastres plenamente subjetivos para mí, todo hay que decirlo), Gray Matter es una aventura que el usuario no debería dejar pasar. Por hermosa, por misteriosa y por bien hecha, el género tiene un representante importante en esta nueva década. Posiblemente, un título a referenciar en los próximos años... incluso en Xbox 360, a falta de que asimilemos su bizarro manejo.
Por Spidey
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