Review: BODYCOUNT
Bodycount

De: Guildford Studio (parte del equipo que desarrolló Black cuando estaban en Criterion Games )
Nos lo trae: Codemasters (para Xbox 360 y PlayStation 3)
Género: First Person Shooters
Localización: Voces y textos en castellano

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Sucesor espiritual de Black

Pues va a ser que no. Poco o nada tienen de parecido -salvo quizás la destrucción de los entornos- los dos shooters a los que hacemos referencia: este Bodycount que hoy nos ocupa ha terminado por ser un producto menor totalmente desechable, más aun con las bestias pardas que están por llegar este otoño (Battlefield 3 y Modern Warfare 3). Y es que, a pesar del poco ruido que ha hecho este juego hasta su salida al mercado, teníamos muchas esperanzas puestas en él, máxime teniendo en cuenta el equipo que tenía detrás, a pesar de lo cual no podemos obviar nuestra decepción por un producto irregular que emana dejadez por todos sus poros.


La historia nos sitúa en la piel de Jackson, un agente secreto parco en palabras, que trabaja para la misteriosa agencia internacional Network instaurando la paz a base de gatillo fácil -curioso concepto- en cualquier parte del globo donde exista un conflicto. Como veis, la historia no peca de ser precisamente original, y de hecho el desarrollo de la misma durante la aventura la torna más aburrida si cabe. Sobre todo porque el guión de este título sólo sirve como excusa para poder disparar a diestro y siniestro a todo aquello que se mueva… y no hay más.


Intentar innovar... copiando

Bodycount es un juego que mezcla diferentes conceptos que ya hemos visto en otros títulos recientes, aparte de todo lo obvio que se puede esperar en un shooter. Intenta subirse al carro de la innovación modificando algunos elementos como el control, pero únicamente logra empeorar aún más la situación. En este caso específico, Bodycount modifica la forma en que apuntamos, acercando la vista pero sin llegar a poner el arma “sobre el hombro” (sin usar la mira vamos), aunque lo realmente desquiciante es que en ese instante, el stick izquierdo pierde su funcionalidad de movimiento para servir únicamente como desplazamiento de cobertura. Es decir, intenta emular el sistema de coberturas de míticos juegos de acción en tercera persona como Gears Of War, pero trayéndolo a los fps.


El resultado es una situación de lo más ortopédica, donde, al apuntar, nuestro personaje se queda quieto como una losa, con la única posibilidad de “asomarse” por los lados. Si justo te has parapetado detrás de un obstáculo –que los hay por doquier en el juego precisamente con este propósito- pues ni tan mal, pero imaginaros que os pilla en mitad de la arena y en medio de un “fregao” con diez tíos pegando tiros… surrealista. Bien es cierto que Bodycount “permite” sobremanera el uso de las armas desde la cadera, pero para todos aquellos que estén acostumbrados a los controles clásicos les va a resultar difícil adaptarse a estos cambios.


Por otro lado, Bodycount ofrece ciertas mejoras durante el juego en forma de adrenalina (que nos hace inmortal durante unos instantes), munición explosiva más potente, una especie de radar para determinar la posición de los enemigos y un ataque de bombardero sobre una zona que determinemos. Estas mejoras, que se seleccionan mediante la cruceta del pad del mando, se consiguen según avancemos en el juego, y gastan lo que se llaman “puntos de inteligencia”, que nos son otra cosa más que ítems de colores que nuestros enemigos sueltan al ser abatidos (al más puro estilo Bulletstorm). Si además encadenamos combos a la hora de neutralizar a nuestros oponentes, estos ítems serán de mayor valor, permitiéndonos rellenar antes la barra de uso (barra de BAM) de nuestras habilidades especiales.


Estéticamente el juego recuerda enormemente a Brink, e incluso las misiones se dividen en pequeños objetivos secundarios como ya lo hiciera meses atrás el titulo de Bethesda. No es que esto sea nada nuevo en el género, pero si jugáis la demo de Bodycount, enseguida entenderéis por qué se parece tanto a Brink y a Bulletstorm, ya que sus conceptos jugables y de diseño se basan enormemente en estos dos títulos. No es que Bodycount no tenga estilo propio, que lo tiene, pero las más que notorias influencias de los dos programas antes mencionados se notan y mucho.


¿A cuánto el kilo de balas? ¡Póngame cuarto y mitad!

Un mapa más o menos extenso, diversas rutas y varias alturas, dos armas -que no pueden ser cambiadas durante las misiones, ni siquiera por las que dejan los enemigos caídos-, cientos de elementos explosivos por doquier y miles de balas para gastar. Esta es, en toda su plenitud, la propuesta jugable de Bodycount. ¡Y ojo! Que durante los primeros compases del título resulta entretenido, ya que el espectáculo pirotécnico y de destrucción que se desvela frente a nuestros ojos es realmente impactante… pero tras esta primera sorpresa inicial (y tras varias misiones sinsorgas), el tedio aparece para no abandonarnos ya nunca hasta la finalización del juego.


La duración del programa (unas cinco o seis horas) no ayuda en demasía, pues habrá quien piense que es excesivamente corto y quien no esté dispuesto a pasar ni cinco minutos con el título. Si buscáis un buen online que equilibre la balanza del juego y alargue su vida útil, no lo hagáis. Dispone de online sí, pero es de lo peorcito que hemos probado en mucho tiempo, con apenas tres modos de juego clásicos (duelo a muerte, a muerte por equipos y cooperativo), aparte de la posibilidad de crear partidas privadas y una especie de modo “Bodycount” donde competir por mejorar nuestras puntuaciones en las diferentes misiones del juego. A todas luces un relleno al que apenas se le ha prestado atención en su desarrollo, y que no aporta ninguna novedad o mejora al juego.


¿"Estupidez Artificial" o exceso de "EGO"?

Por si todo lo anteriormente comentado no fuera suficiente, esta producción de Codemasters viene en compañía de una IA de chiste, tan bizarra que resulta hasta cómica. Y es que nos podremos encontrar desde enemigos que se lanzan a por nuestras granadas (¡hay las granadas!, si conseguís lanzar una en condiciones, avisadnos, por favor) como si del sostén de la Pataky se tratase, hasta auténticos fans de la ‘Conga de Jalisco’, que no dudaran un instante en ponerse en perfecta fila india para deleite de nuestras “brochetas” de balas. Sin olvidar a esos entrañables soldados suicidas que, inmolarse se inmolan, pero no sin antes recorrerse todo el mapa cual Capitán Sparrow huyendo de su destino… y es que lo mismo da que estés junto a ellos: saldrán corriendo como pollo sin cabeza antes de abalanzarse sobre nosotros. Ya el tema de los jefes finales -si es que se les puede llamar así- es para darles de comer aparte, pues no son más que soldados algo más grandes y con un arma bien “tocha” que no te llevaran más tiempo eliminarlos que el que tardes en gastar un cargador de pleno sobre su pecho.


Bodycount cuenta con un gran motor gráfico como lo es el EGO Engine de Codemasters, un motor muy versátil utilizado en títulos de diversa índole como Operation Flashpoint: Red River o DiRT. Conocido, por ejemplo, por la extensión que es capaz de lograr en sus escenarios o la destructibilidad de los entornos, se encuentra totalmente desaprovechado en el título que hoy nos ocupa, pues a pesar de que efectivamente los entornos pueden ser destruidos, la calidad final de texturas y resolución convierten a Bodycount en un juego que bien podría pertenecer a la pasada generación. Se salva el sistema de iluminación, bastante llamativo.


Conclusión

Raro experimento el que han hecho los chicos de Guildford Studio, intentando aprovechar el tirón de no se sabe muy bien qué. Desde luego, lejos queda este lanzamiento de su ‘predecesor’ -al menos espiritualmente- Black, juego a todas luces mucho más maduro que el que hoy nos ocupa. Resaltar su perfecto doblaje al castellano dentro de un apartado sonoro donde ni música ni efectos destacan en especial. Puede entretener en su campaña, e incluso resulta interesante su precio (netamente inferior a lo habitual), pero una nefasta IA, unos gráficos muy poco pulidos -aunque artísticamente interesantes- y un apartado online paupérrimo relegan este título al ostracismo videojueguil salvo para los muy fans de juegos como Bulletstorm o Brink… o para aquellos ‘impacientes’ de los shooters que necesiten tener su tiempo ocupado hasta la llegada de los pesos pesados de fin de año. En líneas generales: a evitar.



Por Zikilin


Decepción totalGráficos lamentablesSoporífero

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