Review: DEAD ISLAND
Dead Island

De: Techland (son los desarrolladores de la serie Call of Juarez )
Nos lo trae: Koch Media (para Xbox 360, PlayStation 3 y PC)
Género: RPG con gotas de FPS y un buen shorro de "survival horror"
Localización: Voces en inglés, textos en castellano

PS3

Podridas vacaciones...

Mires por donde mires, en estos días siempre habrá un zombi cerca de ti. Las estanterías de las librerías están inundadas de nuevos libros sobre muertos vivientes, el cómic “The Walking Dead” y su correspondiente serie de televisión triunfan como la Coca Cola, el celuloide tampoco para de resucitar cadáveres de forma más activa que nunca… ¡hasta el mitiquísimo George Romero ha sacado en poco tiempo varias películas seguidas! Y si ya nos ponemos a examinar el mundo del videojuego, pues… como que no paramos: Resident Evil no tiene intención de bajar el ritmo, Dead Rising está en plena forma, Telltale programa la versión computerizada de The Walking Dead, Shellshock 2 lleva los zombis a Vietnam… Y claro, Dead Island.


El hecho de que el tema ‘Z’ esté de moda ha conjugado a la perfección con la potentísima maquinaria de marketing llevada a cabo por la gente de Deep Silver, productores del programa y mecenas del equipo desarrollador Techland. El ya famosísimo vídeo con el que dieron a conocer Dead Island sirvió para crear un hype alucinante, donde todo el mundo esperaba rabiosamente echarle el guante al juego sin haber visto una sola imagen del programa en sí. Lo más curioso de todo es que Techland ha puesto a la venta pocas semanas antes un first person shooter a todas luces paupérrimo, Call of Juarez: The Cartel… pero ni así decaía la esperanza de que Dead Island fuera algo más que un simple videojuego.


¿Susto o trato?

A nivel personal, debo reconocer que los primeros minutos después de introducir el disco se tradujeron en una pequeña decepción. La introducción que nos abre a Dead Island no está nada mal (además de estar acompañada de un tema rapero muy potente: “Who do you voodoo?”), pero carece absolutamente del espectacular dramatismo de aquel vídeo promocional de marras. Lo mismo ocurre con los personajes seleccionables, que se alejan un tanto de los prototipos clásicos para centrarse en cuatro peculiares individuos de pintoresco pasado. Debo reconocer que no he llegado a conectar en términos de empatía con ninguno de ellos.


En cualquier caso, los compases iniciales tampoco ayudan a eliminar la sensación de estupefacción del juego, ya que iniciamos la aventura tan confusos como el personaje que controlamos. Entre todo el caos inicial atisbaremos que Dead Island no pretende ser ni de lejos un clon sofisticado de Left 4 Dead. El hecho de que podamos registrar el escenario en busca de objetos, la profunda gestión de inventario, las armas que se desgastan y se rompen, los puntos de atributo de los personajes… y, para finalizar, aquellos angostos pasillos del principio que dan paso a un inmenso entorno abierto que explorar sin apenas limitaciones. No queda duda: Dead Island, lejos de ser un FPS al uso, es un juego de rol de tomo y lomo.


Acción, RPG y... ¡survival horror!

Como aquel que dice, tendremos para nosotros los kilómetros y kilómetros que componen la isla de Banai, un paraíso salvaje e indómito situado cerca de la cosa de Papúa que se ha convertido en el destino ideal de los viajeros para dejar atrás las preocupaciones y  responsabilidades del mundo cotidiano. Pero algo siniestro ha llegado a tan idílico lugar, propagando en lo que era un ambiente plenamente festivo el caos, la locura y, en definitiva, la muerte. El cielo se hha vuelto un infierno, y aquellos que se aferran a la vida únicamente pueden hacer una cosa: sobrevivir.


Justo en el momento en que somos conscientes de lo que tenemos enfrente es cuando llegamos a apreciar la magnitud de las bondades que presenta Dead Island. El primer contacto con los muertos vivientes del juego, nada amable, nos introduce de lleno en una atmósfera propia de las persecuciones del film “28 Días Después”, para después convertirse en un fiel remedo de lo que pudiera ser una conversión ‘paradisíaca’ del cómic “The Walking Dead”. Esto es: un grupo de personas que se aferran desesperadamente a la supervivencia, apoyándose los unos a los otros mientras ven su esperanza de vida diezmada por los zombis.


Todos los personajes contarán con el jugador antes o después, aprovechando la tesitura de que, casualidades de la vida, es inmune al virus que convierte a las personas en cadáveres ambulantes. Claro que bien que podemos desfallecer a base de golpes y mordiscos, y los zombis no escatimarán esfuerzos ante nuestro avance, subiendo de nivel más o menos a nuestro par o, simple y llanamente, delimitando nuestro acceso a determinadas zonas encumbrando su poderío general. El resto depende de nuestra habilidad, ya sea esquivando, pateando (sumamente útil este recurrente ataque) o golpeando a diestro y siniestro con las distintas armas del juego, todas ellas susceptibles de desgastarse, arreglarse e incluso mejorarse.


Muy sabroso

Lo mejor de todo es que Dead Island fomenta la participación cooperativa de cuatro personas simultáneamente. Si bien la aventura es sumamente propicia y adecuada para un solo usuario, con cuatro jugadores el espíritu de esta odisea cambia radicalmente, aumentando la jugabilidad de forma exponencial. Situaciones tales como ser atacado por una oleada de zombis, mientras un compañero tirotea a uno que intentaba morderte por detrás y, a su vez, otro amigo atropella a otro grupo de ‘caminantes’ (sí, amigos… se pueden conducir vehículos) que pululaban por la zona. Las escaramuzas multiplayer de Dead Island son… ¿cómo decirlo? Esenciales.


Jugar con varias personas no implica que el terror vaya a menos. Dead Island consigue a la perfección su propósito de inquietar al jugador, y no precisamente con monótonos golpes de susto, sino con la propia ambientación del programa, opresiva como pocas. Y es que nunca estará uno a salvo, por muy limpia que parezca la zona… El juego tiende a no regenerar a los enemigos -o al menos no lo hace de forma descarada-, pero sí que sabe moverlos con bastante malicia. Están desde los que intentan pillarte por la espalda, sin que te des cuenta, hasta aquellos que disimulan ser entidades inertes para levantarse de golpe y regalarte un mordisquito. No pocos saltos he pegado por culpa de estos últimos….


Por supuesto, tan buena ambientación debe de provenir también de un aspecto audiovisual a la altura de las circunstancias. De cara a la galería, el motor gráfico que mueve el programa es el Chrome Engine 5, engine que ya moviera otra obra de Techland como el decepcionante Call of Juarez: The Cartel. En esta ocasión, Dead Island abandona todos los lastres que parecía acusar esta versión del engine con respecto a sus anterior iteración (vista en Call of Juarez: Bound in Blood, Nail’d y Sniper: Ghost Warrior), mostrando un imponente aspecto visual tan pulcro como lleno de detalles. Contrasta sobremanera la impoluta belleza de los paradisíacos escenarios con los extremadamente repulsivos muertos vivientes, dignos de los mejores maquillajes de Tom Savini.


La banda sonora cumple excepcionalmente con su cometido, sonando en contadas ocasiones y dejando el protagonismo absoluto a unos fx que se llevan la palma en lo que a reproducir el sonido ambiente se refiere. Es bastante espectacular escuchar el sonido del viento (con un monzón acechando), mezclado con el crujir de la madera, el oleaje del mar y, como no, el agónico gruñido de los ‘caminantes’. No obstante, Dead Island tiene un punto negativo que, en verdad, no tiene por qué serlo… pero sienta bastante mal que el juego nos llegue únicamente localizado con subtítulos en castellano. El programa hubiese ganado muchísimos enteros doblado a nuestra lengua, cosa que no terminamos de entender al comprobar cómo decenas de títulos menores son localizados sin ningún tipo de problema.


Conclusión

Créeme: con Dead Island te lo vas a pasar de miedo. Olvida las sensaciones de aquel maravilloso vídeo y céntrate en lo que es un auténtico juego de rol de supervivencia y violencia suprema. Decenas de misiones por cumplir, un ingente puñado de objetivos secundarios, personajes a tutiplén, un escenario espectacular, gráficos y sonido de infarto, un cooperativo sensacional, violencia gratuita… y zombis. Muchos zombis. A día de hoy… ¿se puede pedir más? Menudo juegazo, amigos….



Por Spidey


Violencia máximaAbsolutamente terroríficoEnormísimo juegoEstupendo multijugador

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