Review: PES 2012
PES 2012

De: Konami (han trabajado en "cosillas" como Castlevania, Metal Gear Solid, Gradius...)
Nos lo trae: Konami (para PlayStation 3, Xbox 360, PC...)
Género: ¡Fútbol!
Localización: Voces y textos en castellano

box

¿Ambición?

Hasta ahora, los incomprensibles tumbos de la serie PES han ido dando la impresión de que Konami iba soltando palos de ciego, sin saber por dónde tirar para, al menos, hacerle sombra a la competencia y tratar de alcanzar la gloria de antaño. Más allá del mazazo que parece haber supuesto para esta mítica desarrolladora la llegada de la todavía mal llamada “next-gen”, el pecado capital es que nosotros mismos hemos caído en las redes del la ilusión más recalcitrante en no pocas ocasiones, pensando ante cada nueva entrega que estábamos ante un capítulo redimido que, en verdad, no era más que un espejismo más que susceptible de quedarse anclado una y otra vez en la estantería de turno.


Servidor todavía frunce el ceño cuando recuerda la inexplicable latencia que sufrían los dos últimos PES en lo que a su respuesta al mando se refiere… y no estamos hablando de encuentros online, sino de aquellos partidos de toda la vida, frente a la consola o con el colega al lado. Había incondicionales que todavía defendían estos lastres jugables, hasta el punto de convertirlos en una virtud que únicamente ellos se creían. Menos imperdonables eran los salvajes bugs de PES 2008, uno de los programas menos optimizados que hemos visto en Xbox 360 y PlayStation 3. O Pro Evolution Soccer 2009, un bonito y divertidísimo ejercicio lúdico -con gran parte de la esencia de los viejos PES- pero que, por arte de magia, perdía las licencias oficiales de los equipos de la LFP.


Ahora llega Pro Evolution Soccer 2012, después de contemplar con ojos atónicos a una Konami que llegó al punto de disculparse por el trabajo realizado en títulos anteriores… la misma Konami que alababa y reconocía la superioridad de los actuales FIFA. Y, como siempre, con un puñado de promesas en forma de detalles rimbombantes que, en definitiva, siempre suelen acabar obviados a la hora de jugar. A sabiendas de que atisbar la calidad de FIFA es a día de hoy prácticamente imposible para el equipo de Shingo “Seabass” Takatsuka –y lo seguirá siendo mientras no se arriesguen a innovar con coherencia-, depositamos nuevamente la fe en la antaño majestuosa compañía japonesa con la esperanza de encontrarnos al menos con un producto que recuerde a los viejos PES… o sea, que sea divertido.


Mejoras con sentido

Charlando con mi buen amigo José María Villalobos, me decía que no entendía el hecho de que Konami se gastara una pasta gansa en contratar la imagen de Cristiano Ronaldo para promocionar el juego, en lugar de invertir ese dinero en el desarrollo del software en cuestión. Y demonios… razón no le falta ni un solo ápice. La industria japonesa de hoy día acusa sobremanera la producción de software, hasta el punto de que cualquier lanzamiento puede suponer un punto de inflexión entre la mera supervivencia y la catastrófica desdicha de tener que cerrar el chiringuito. Y rumiando las siempre sabias palabras de maese Villalobos, pensé que algo debía fallar cuando Konami dedicaba un esfuerzo económico tan absurdo para apropiarse de la imagen del astro del Real Madrid (algo aplicable igualmente a las anteriores entregas, por supuesto).


En todo caso, será el propio PES 2012 el que finalmente nos hable a las claras de su calidad como juego de fútbol, donde veremos las posibilidades que tiene en tan acotado terreno, con ese titán de Electronic Arts al frente. Y la cosa es que, en este sentido, servidor se ha sentido plenamente satisfecho con la experiencia transmitida. El paso hacia delante ha sido significativo, alejándose de los inexplicables errores de sus más inmediatos predecesores (como el ya citado retardo en las acciones de PES 2010 y 2011) y retomando el buen camino del entretenimiento puro y duro que siempre ha definido a esta saga futbolística.


En términos de innovaciones pura y duras, nos topamos de bruces con dos añadidos que, por extraño que parezca en el inseparable binomio Konami-PES, son ciertamente destacables por méritos propios. Sorprende el control sin balón, que lejos de ser aquel imposible del viejo FIFA 2004, es un método fantástico a la hora de posicionar al jugador que elijamos (con el stick derecho) y controlarlo de cara a rematar una falta, un córner o, simplemente, recibir el saque del guardameta. Este fantástico plus elimina en gran medida la sensación de aleatoriedad característica de la serie, si bien no es infalible y, por ello, termina resultando muy, pero que muy realista, añadiendo a los partidos un dinamismo tan vivo como eficientemente divertido.


El otro añadido importante es el cambio en el sistema de pases en profundidad. Lejos de ser ese movimiento tan automatizado de antaño, en el modo manual podremos manejar nuevamente con el stick derecho a un segundo jugador, ya sea por colocarse de forma adecuada para avanzar y recibir o, simple y llanamente, para despistar a los rivales. Si seleccionamos el modo automático de cara a realizarlos con menos cucamonas con los controles, bastará con ejecutarlos mientras miramos al futbolista en cuestión y pulsamos el botón correspondiente para que comience el desmarque. Por otro lado, Konami ha pulido detalles esenciales en el terreno de juego, tales como una colocación general de los jugadores mucho más acorde con la homogeneidad que debe requerir todo buen equipo de fútbol o, atención, una inteligencia artifical que al que esto suscribe le ha dejado como poco boquiabierto.


Absolutamente quebrado

Así fue como me quedé después de un impecable ataque del equipo controlado por la consola en uno de mis primeros encuentros. Concretamente, se trataba de un Sevillla-Milán. Acostumbrado a que los equipos manejados por la CPU jueguen al toque, moviendo constantemente el balón en una búsqueda cuasi perfecta de huecos, me sorprendió sobremanera contemplar cómo Ibrahimovic cogió el balón a medio campo y se puso a correr como un loco hacia mi portería. Me dispongo a entrarle con Fernando Navarro y, de repente, se para en seco. Le paso de largo y continúa la carrera… dribla a Escudé como si se tratara de un auténtico jugador humano, deja nuevamente tirado a otro de los míos para encarar la meta y… gol.


Mi cara en ese momento era un poema: la IA rival había sido capaz de dejarme en ridículo con un solo futbolista. No creo equivocarme si digo que es la primera vez que veo algo así en Pro Evolution Soccer, y, ciertamente, creo que es un detalle bastante potente en cuanto a programación de la inteligencia artificial. O sea, no es extremadamente complicado crear un algoritmo que calcule nuestros movimientos y se anteponga a ellos (como solían hacer los Mortal Kombat, por ejemplo), pero la ristra de virguerías llevadas a cabo por Ibrahimovic (imaginaos a Messi o Cristiano Ronaldo) es cosa de muchos kilates de programación de la buena.


Amén de la renovada –e inteligente- disposición de los jugadores en el césped (con unos equipos plasmados sobre el terreno de juego de una manera bastante coherente, sin dejar huecos absurdos yendo “todos a una”), la notable mejoría en las zonas defensivas, las novedades del pase en profundidad y el control sin balón, junto a la salvaje IA ofensiva de ciertas estrellas, todo el conjunto termina confiriendo un apartado jugable de esos que enganchan con fuerza a poco que te guste el asunto del fútbol. Visto lo visto en “capítulos anteriores”, este PES sorprende de medio a medio.


Conclusión

Además de los distintos modos de juego habituales en la serie (Liga Master, Leyenda, la Champions), no podemos dejar de comentar lo que en última instancia termina siendo el verdadero pilar de todo programa futbolero: el online. He jugado varios partidos y la latencia no ha hecho en ningún caso acto de aparición, problema que acusaban sobremanera los PES previos (y curiosamente no en Pro Evolution Soccer 6... qué cosas). ¿El resultado? Un auténtico vicio difícilmente rechazable, con los piques antológicos de antaño y la fluidez que debería haber caracterizado al online de esta saga desde hace bastantes añitos. Ah, y apuntad también la Liga Master online, que cuando estabilice el asunto del flujo de datos y se añadan más usuarios será de órdago…


También es digno de comentar el detalle del “fair play”. Esto es, cuando terminas un encuentro online, podrás calificar al jugador rival de cara a su actitud en el campo. Tan fácil como seleccionar una casilla para marcar que su juego ha sido “fair play”. Esto generará un porcentaje que, de situarse por debajo del 70%, el juego comenzará a restringir opciones en lo que al juego en línea se refiere. Con pocas votaciones positivas, PES 2012 es capaz de suspender tu participación en cualquier campeonato, eliminarte de todos los rankings y, por supuesto, dejará de emparejarte con usuarios de buen porcentaje. Es un sistema que tiene sus pros y sus contras… y ahí está el mal perder de muchos jugadores, capaces de no votarte un “fair play” por el mero hecho de que le has metido tres goles o que, por poner un ejemplo extremo, no le gustan los españoles.


Por lo demás, cabe decir que tenemos en nuestras manos un PES ciertamente depurado, con novedades bastante interesantes, una jugabilidad titánica. Por otra parte, no podemos quitarnos la sensación de que Konami no arriesga lo suficiente como para presentar un producto novedoso, con añadiduras frescas susceptibles de revolucionar el concepto que, en verdad, tanto temen modificar (porque hasta el apartado técnico es clavado al del año pasado). Esta conducta conservadora es muy susceptible de beneficiar a su competidora, donde justamente ha ocurrido que FIFA se ha jugado el todo por el todo… y le ha salido bien el asunto. PES 2012 huele al mejor de los PES… y poco más, con todo lo bueno y lo malo que conlleve esta forma de hacer las cosas.



Por Spidey


Divertidísimo

Comentarios (0)
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios!