No es el mejor juego de 3DS, pero sin duda esta entre los mejores.
| Review: METAL GEAR SOLID 3D |
![]() De: Kojima Productions (desarrolladores de Metal Gear Solid y Zone of the Enders ) ![]() Simplemente, Snake... Es curiosa la expectación causada en los distintos sistemas actuales por un Snake Eater que ya acumula tras de sí la friolera cifra de siete años. Su traslación a la alta definición de PlayStation 3 y Xbox 360 (junto con Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty y Metal Gear Solid: Peace Walker) ha sido seguida con atención por propios y extraños, amén de que el cercanísimo Metal Gear Solid HD Collection para PlayStation Vita está haciendo lo propio. La cosa llega al punto de que tan veterano título destaca en el catálogo de Nintendo 3DS como uno de sus juegos más punteros y esperados, por ridículo que suene. Pero ojo: estamos hablando de Metal Gear Solid 3... No se trata de un cualquiera venido a más. Creo que a estas alturas no hace falta desarrollar nada en cuanto a lo que significó este capítulo en la historia del videojuego… pero el que esto suscribe no puede dejar de plasmar algunas palabras en pos de transmitiros lo que significa este juegazo para mí. Tocar aquellos primeros minutos mágicos de Snake Eater (o de la muy mejorada versión Subsistance) fue algo en esencia mágico, un contacto con las raíces de una saga que servidor lleva disfrutando desde aquellos días en los que Konami anunciara que darían el salto a la segunda generación de MSX. Aquellos viejos cartuchos de Metal Gear mostraron a un Snake que se enfrentaba a un personaje que parecía ocultar mucho más de lo que aparentaba en un principio, más allá de esas facciones dibujadas con el rostro de Sean Connery. Y, como irían dando a entender en aquel apabullante Metal Gear Solid de PsOne y en Sons of Liberty, la historia de Big Boss merecía ser vivida en primera persona.
Y en efecto, la historia de Metal Gear Solid 3 es un magistral ejemplo de cómo hacer bien las cosas tocando prácticamente todos los palos y matices posibles en un videojuego. La historia que sirve de motor en esta gran aventura es épica, emocionante y exhaustiva en los detalles: saltarás, vibrarás, sufrirás, te enfurecerás y, por último, llorarás con esta primigenia versión de Snake. Para colmo, como juego en sí es una significativa muestra de cómo se las gastaba la Konami de aquellos entonces, tan lejana de la actual. Sus oficinas hoy día parecen estar vacías, algo que se palpa cuando la práctica mayoría de sus lanzamientos son desarrollos externos (como ocurre en las versiones HD de Metal Gear Solid, con Bluepoint Games y Genki involucradas)… pero ojo, que esta conversión que hoy nos ocupa es responsabilidad al cien por cien de la mismísima Kojima Productions, y vaya si se nota. Se nota en el mimo puesto en cada pequeña faceta de la traslación, en cada diminuto píxel del juego… Todo destila amor por un producto que, después de tantos años, sigue deseando estar en el candelero y abrazar a todos los videojugadores del mundo. Y ojo, que conste que no nos vamos a encontrar con una reconversión total, con una nueva interpretación tal y como hiciera aquel The Twin Snakes para Game Cube que tan buenamente actualizaba al mítico capítulo de PlayStation. Metal Gear Solid 3D es tal y como fue concebido allá por 2004, un sobresaliente calco de aquel título que asombrara a propios y extraños en PlayStation 2. Otra cosa son el aprovechamiento de las distintas funcionalidades de Nintendo 3DS, ejercicios ejemplares que bien merecen la pena ser comentados. Cabe citar que el control con el Circle Pad Pro es magnífico, adecuándose sobremanera al manejo del título original (sobre todo si jugamos con la cámara al estilo Subsistance). De no tener el polémico add-on, sufriremos las consecuencias de una disposición de botones no apta para todos los públicos… pero, aún así, es cuestión de acostumbrarse y tirar hacia adelante. Por otra parte, el juego hace uso en determinadas situaciones de los acelerómetros -cruzar los puentes así es todo un desafío-, amén de hacer acopio tanto de las posibilidades táctiles para los menús (un gustazo, todo hay que decirlo) y de la cámara de la consola (con la que podremos generar nuevos camuflajes).
Gráficamente todo sigue casi igual que antaño. Se han cambiado algunas cosillas… la mayoría a mejor (los ojos más avispados notarán ciertas mejoras en algunos árboles o en el rostro de Snake), si bien lo que de verdad resalta en general es el uso de las tres dimensiones, con una jungla a la que le sienta de maravilla. Con todo, el conjunto visual es ciertamente notable, aunque se queda lejos de las bestias gráficas de 3DS, como Resident Evil Revelations o Kid Icarus… pero oye, rellena la pantalla con tal arte que es un auténtico placer ver al joven Big Boss y su entorno moviéndose con soltura. A este último respecto, decir que, después de haber jugado a las versiones HD, se echan de menos aquellas sesenta imágenes por segundo… ¡no se puede tener todo en esta vida!.
Conclusión Estoy totalmente seguro de que los cuatro gigas de este Metal Gear Solid 3D: Snake Eater están petados a más no poder, ya que Konami no ha escatimado en recursos a la hora de trasladar tan gran juego a Nintendo 3DS. Todas las escenas, las voces, la maravillosa banda sonora… no falta nada en la presente encarnación del mítico título, que se nos antoja como imprescindible a poco que tengas la tridimensional consola de Nintendo. En cualquier caso, tal vez prefieras esperar para ver qué tal luce en PS Vita, que junto a Metal Gear Solid 2 saldrá muy en breve conformando un pack de lo más sugerente para el usuario de la portátil de Sony… Pero, a pesar de todo, vuestro amigo y vecino Spidey en absoluto desdeña esta joya que es esta versión 3DS. Me encantan sus particulares añadidos, y adoro cómo luce la vieja bestia de Kojima en la dulce y tridimensional pantalla de esta maquinita. Aquí sigue siendo una obra maestra.
por Spidey
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