| Escrito por Administrator | |||||||||||
| Lunes, 05 de Noviembre de 2007 01:29 | |||||||||||
Página 2 de 6 CANICAS PIXELADASLa nostalgia a menudo es un cúmulo de sensaciones, un diploma al recuerdo, el trofeo más preciado de nuestra conciencia, la mayor de nuestras victorias en la mayor de las batallas, esa que le hemos ganado a nuestro peor enemigo, el tiempo. Solo los recuerdos más íntimos merecen subirse al podium triunfal que corona nuestra existencia particular, solo los elegidos se mimetizarán con nuestra personalidad y, en una simbiosis atemporal, nos acompañarán el resto de nuestras vidas. Descubrí el mundo del videojuego a muy temprana edad, poblando los bares de la zona, pequeños antros alfombrados de aserrín y servilletas de papel usadas. Destilaban olor a fritanga, que se fundía con un jaleo imposible construido a base de risas, fútbol y voces a la cocinera cantando los platos elegidos por la clientela. Pero cada uno de estos tugurios guardaba un secreto… algo que reclamaba su espacio (a menudo debajo del televisor en una esquina con ventanas a la calle), un secreto en forma de máquina…. Una máquina que silbaba una musiquilla eléctrica, repetitiva, que hacía que la siguieras como seguían las ratas al flautista. Amortiguada por una ingente cantidad de pequeños voyeurs apiñados, totalmente absortos, hipnotizados delante de la luz que desprendía, como mosquitos momentos antes de freírse ante un electroshock de sensaciones y desafíos. Haciendo hueco, empujando, asomándote por los claros de entre las diminutas cabezas podías contemplar como Sir Arthur se enfundaba en una armadura colosal y brillante, adoptaba una postura chulesca y empezaba a lanzar su artillería reventando zombis, diablos y demás engendros pixelados. Las caras de los allí presentes se deshacían en muecas de asombro, en las pupilas se reflejaban explosiones, colores y colaboraban a que, con su brillo, la poesía del momento terminara de fraguar en mi mente un recuerdo, desde ese instante, invulnerable al paso de los años… No se si el “Ghosts and Goblins” fue en realidad mi primera toma de contacto con el mundo del videojuego… seguramente no, pero al menos es el más claro de mis recuerdos, el que puedo sentir a flor de piel, mi vehículo particular a un tiempo en el que las grandes cajas de luz, música y magia ganaban la partida a las canicas, el trompo y el escondite. Un tiempo donde un relevo generacional estaba a punto de reinventar mi manera de entender la diversión. Hubo otras recreativas que formaron parte de mi pequeña biblioteca personal. Recuerdo Indiana Jones y el templo maldito, R-Type, Double Dragon, Shadow Warriors y tantas y tantas otras que para mí fueron pequeños mundos de imaginación y fantasía. Auténticos teletransportadores a otras épocas, a otros niveles de diversión… a otras formas de entender y disfrutar la infancia y primeros años de juventud. Las máquinas recreativas fueron sustituidas por los ordenadores de sobremesa ( cuantas horas de sueño y cuantos momentos sublimes a lomos de mi Amstrad CPC-464!!!), las primeras consolas, las segundas consolas, las terceras consolas... Supongo que cada uno de nosotros, personas que se fascinan por el espectáculo pirotécnico que suponen los videojuegos, puede dar cuenta de todo esto... A todos alguna vez se nos ha erizado el vello al recordar esos años, testigos de tanto placer visual, tanta intensidad, tanto... poder. Es cierto que hubo una época en la que los Pub’s, la música, las chicas, la noche… dieron cuartel a todo este mundo eléctrico, pero siempre había unos minutos para una partida, que no por estar relegada ante otros menesteres no se disfrutaba con total intensidad. Más tarde llegarían los estudios, la carrera, el trabajo, las responsabilidades… y aunque el tiempo, implacable, es nuestro peor enemigo, descubrimos poco a poco que la bien o mal llamada “madurez” es su mejor aliada. Juntos forman un cócktail explosivo, unos rivales dignos de cualquiera que quiera llevar a cabo el mayor de los retos. Yo, como tú, soy uno de los miles de pequeños héroes que sienten la necesidad de seguir protegiendo, conquistando, logrando, desbloqueando, ganando y jugando la eterna partida... Esa que nunca acaba pero que empieza cada vez que decides retomarla. Hoy, brindo por todos los que como yo, deciden retarlos… a los dos juntos, “tiempo y madurez”. Hoy, vuelvo a desempolvar mi armadura cada vez que enciendo la consola, vuelvo a adoptar la postura chulesca, a revisar mi arsenal, a mirar fijamente las hordas de enemigos que me retan, impacientes, nerviosos, ajenos a lo que les espera... agarro el mando y me dispongo a bucear entre descargas de adrenalina, pasión y diversión… mírales, ya vienen, ya llegan, monstruos, asesinos, naves, terroristas, diablos, engendros, zombis, insectos, tanques, balas, aviones, ejércitos, fantasmas… tranquilo... Sir Arthur aún no es lo bastante viejo... ¡Que empiece el baile!
|
|||||||||||
| Última actualización el Viernes, 09 de Noviembre de 2007 19:29 |









