| Escrito por Administrator | |||||||||||
| Lunes, 05 de Noviembre de 2007 01:29 | |||||||||||
Y el concurso acabó. "Cuéntanos tu historia", patrocinado por Microsoft y Xbox 360, ha propiciado en la redacción momentos de alegres lecturas, con textos brillantes y vibrantes que nos han hecho recordar la grandeza del maravilloso mundo de los videojuegos. Cinco lotes de juegos para cinco ganadores, sin menospreciar en absoluto el magnífico nivel de todos los textos que nos habéis mandado. El usuario JOBERJO, de Barcelona, se ha llevado el gato al agua con su relato "Canicas pixeladas", llevándose un magnífico lote de juegos para Xbox 360: HALO 3, BLUE DRAGON, PROJECT SYLPHEED y VAMPIRE RAIN. Los otros cuatro ganadores, que se llevan un estupendo pack compuesto por BLUE DRAGON, PROJECT SYLPHEED y VAMPIRE RAIN son: José Antonio Muñiz, de Alcalá de Henares (Madrid), "Capitán Cuernos", de Sevilla, Moisés Barrachina Planelles, de Alicante, y Alfredo Baroja , de Portugalete, Vizcaya. A todos estos ganadores, nuestra más sincera enhorabuena... En breve tendréis vuestros premios ;) Sin más, vamos a proceder a publicar el estupendo texto de JOBERJO, ganador absoluto de esta edición de "Cuéntanos tu historia". En los sucesivos días iremos publicando el resto de trabajos ganadores, pero hoy, sin duda, el primer premio merece su momento protagonista. Disfrutad: CANICAS PIXELADASLa nostalgia a menudo es un cúmulo de sensaciones, un diploma al recuerdo, el trofeo más preciado de nuestra conciencia, la mayor de nuestras victorias en la mayor de las batallas, esa que le hemos ganado a nuestro peor enemigo, el tiempo. Solo los recuerdos más íntimos merecen subirse al podium triunfal que corona nuestra existencia particular, solo los elegidos se mimetizarán con nuestra personalidad y, en una simbiosis atemporal, nos acompañarán el resto de nuestras vidas. Descubrí el mundo del videojuego a muy temprana edad, poblando los bares de la zona, pequeños antros alfombrados de aserrín y servilletas de papel usadas. Destilaban olor a fritanga, que se fundía con un jaleo imposible construido a base de risas, fútbol y voces a la cocinera cantando los platos elegidos por la clientela. Pero cada uno de estos tugurios guardaba un secreto… algo que reclamaba su espacio (a menudo debajo del televisor en una esquina con ventanas a la calle), un secreto en forma de máquina…. Una máquina que silbaba una musiquilla eléctrica, repetitiva, que hacía que la siguieras como seguían las ratas al flautista. Amortiguada por una ingente cantidad de pequeños voyeurs apiñados, totalmente absortos, hipnotizados delante de la luz que desprendía, como mosquitos momentos antes de freírse ante un electroshock de sensaciones y desafíos. Haciendo hueco, empujando, asomándote por los claros de entre las diminutas cabezas podías contemplar como Sir Arthur se enfundaba en una armadura colosal y brillante, adoptaba una postura chulesca y empezaba a lanzar su artillería reventando zombis, diablos y demás engendros pixelados. Las caras de los allí presentes se deshacían en muecas de asombro, en las pupilas se reflejaban explosiones, colores y colaboraban a que, con su brillo, la poesía del momento terminara de fraguar en mi mente un recuerdo, desde ese instante, invulnerable al paso de los años… No se si el “Ghosts and Goblins” fue en realidad mi primera toma de contacto con el mundo del videojuego… seguramente no, pero al menos es el más claro de mis recuerdos, el que puedo sentir a flor de piel, mi vehículo particular a un tiempo en el que las grandes cajas de luz, música y magia ganaban la partida a las canicas, el trompo y el escondite. Un tiempo donde un relevo generacional estaba a punto de reinventar mi manera de entender la diversión. Hubo otras recreativas que formaron parte de mi pequeña biblioteca personal. Recuerdo Indiana Jones y el templo maldito, R-Type, Double Dragon, Shadow Warriors y tantas y tantas otras que para mí fueron pequeños mundos de imaginación y fantasía. Auténticos teletransportadores a otras épocas, a otros niveles de diversión… a otras formas de entender y disfrutar la infancia y primeros años de juventud. Las máquinas recreativas fueron sustituidas por los ordenadores de sobremesa ( cuantas horas de sueño y cuantos momentos sublimes a lomos de mi Amstrad CPC-464!!!), las primeras consolas, las segundas consolas, las terceras consolas... Supongo que cada uno de nosotros, personas que se fascinan por el espectáculo pirotécnico que suponen los videojuegos, puede dar cuenta de todo esto... A todos alguna vez se nos ha erizado el vello al recordar esos años, testigos de tanto placer visual, tanta intensidad, tanto... poder. Es cierto que hubo una época en la que los Pub’s, la música, las chicas, la noche… dieron cuartel a todo este mundo eléctrico, pero siempre había unos minutos para una partida, que no por estar relegada ante otros menesteres no se disfrutaba con total intensidad. Más tarde llegarían los estudios, la carrera, el trabajo, las responsabilidades… y aunque el tiempo, implacable, es nuestro peor enemigo, descubrimos poco a poco que la bien o mal llamada “madurez” es su mejor aliada. Juntos forman un cócktail explosivo, unos rivales dignos de cualquiera que quiera llevar a cabo el mayor de los retos. Yo, como tú, soy uno de los miles de pequeños héroes que sienten la necesidad de seguir protegiendo, conquistando, logrando, desbloqueando, ganando y jugando la eterna partida... Esa que nunca acaba pero que empieza cada vez que decides retomarla. Hoy, brindo por todos los que como yo, deciden retarlos… a los dos juntos, “tiempo y madurez”. Hoy, vuelvo a desempolvar mi armadura cada vez que enciendo la consola, vuelvo a adoptar la postura chulesca, a revisar mi arsenal, a mirar fijamente las hordas de enemigos que me retan, impacientes, nerviosos, ajenos a lo que les espera... agarro el mando y me dispongo a bucear entre descargas de adrenalina, pasión y diversión… mírales, ya vienen, ya llegan, monstruos, asesinos, naves, terroristas, diablos, engendros, zombis, insectos, tanques, balas, aviones, ejércitos, fantasmas… tranquilo... Sir Arthur aún no es lo bastante viejo... ¡Que empiece el baile! Hoy martes publicamos a otro de los ganadores. Para la ocasión, la historia de José Antonio Muñiz... Una historia que a buen seguro les será familiar a aquellos deudores de la mal llamada "generación Play" ;)
MI PRIMERA VEZ
Mi primera experiencia con el mundo de los videojuegos fue una Atari 2600, yo era un pequeñín de no más de 6 añitos, y la consola era de mi hermano mayor. Mis padres se la compraron para que me entretuviera cuando ellos estaban trabajando. Desde entonces me empezó a gustar aquello, nunca hubiera imaginado todas las sorpresas que este mundillo me daría en el futuro. Los años fueron pasando, y como era de esperar, aquella primera experiencia, llegó a su fin el día que el bestiajo de mi hermano se la cargó. Entonces llegó a mis manos una sucedánea de la Game Boy, la cual sólo tenía un juego, que trataba sobre un portero que paraba los tiros que le lanzaban los delanteros, ¿cuántas horas abre pasado delante de ella? A día de hoy todavía la tengo guardada, afortunadamente para mí, mi hermano ya tenia la edad suficiente como para pensar en las mujeres y no ir partiendo trastos. Un día, dando una vuelta con mis amigos, pude ver en un escaparate lo que sería mi próxima posesión, la NES (resulta que ésta también era sucedánea). Como todo lo que me quería comprar, fui corriendo a pedirle el dinero a mi madre, pero era un mal momento, mis padres atravesaban una crisis monetaria. Sólo tenía una solución, juntar como un loco para comprármela. Era la primera vez que lo hacía y fue una de las mayores satisfacciones de mi vida, el día que pude ir a comprármela. Tenía la consola pero no tenía juegos, mis padres seguían con sus problemas monetarios, pero por suerte para mi, tenía una oportunidad. Me acorde de mi abuela, aquella que siempre que visitaba, me daba algún caprichito. Casualmente en esos días, mi abuela estaba pasando unos días en mi casa. Sólo tenía una opción y por suerte para mi, mis cálculos no me fallaron. Con el dinero en la mano, volví al lugar donde me compre la “supuesta” NES. Había varios juegos, pero me decidí por el que me pareció, que iba a ser más entretenido. No me equivoqué, ya que sin saberlo, había comprado lo que mas tarde se convertiría en todo un clásico, “Súper Mario Bros”. Me pasaba las tardes jugando, pero era muy torpe, nunca llegué al final. Mi torpeza era tal, que siempre acababa aburrido. Mientras esto ocurría, decidí que tal vez si probaba otro juego se acabaría mi aburrimiento. Con mis ahorros, me encaminé hacia la tienda. Esta vez, opté por una que llamo mi curiosidad, “Solstice”. Fue una de mis mejores compras, por otra parte, no habían sido muchas. Gracias a él, descubrí el tipo de juegos que más tarde serían mi pasión. Mis tardes de niñez, las pasaba jugando a estos juegos, pero seguía siendo torpecillo, y no llegaba nunca a los finales. Debido a mi edad, deje un poco aparcada mi afición por las consolas, mientras que mi afición por las niñas empezaba a aparecer. Los años pasaban, hasta que un DÍA, visitando a mi hermano mayor, que no era el que partía las consolas, me enseño la consola que se había comprado. Era lo último que había salido, la PLAYSTATION, con ese gran juego que de peleas que me enseñó, el “Tekken”. Tras mucho pensar, recapacitar y valorar mis posibilidades, me puse a juntar todo el dinero que llegaba a mis manos, desde los veinte duritos que me daba mis padres o mi abuela, hasta mis primeros salarios, los cuales me ganaba echándole una mano a mi padre, en los trabajillos que le salían, gracias a los cuales no tarde mucho en conseguir mi primera Playstation. Como todas las play de aquella época, en su interior venia una demo, Crash Bandicoot. ¿Quién no ha probado alguna vez jugar con este simpático marsupial?, pues ese fue mi primer contacto con el mando de la play. Tanto yo, como mis padres, estábamos alucinados, que diferencia con aquellos primeros gráficos. Mi primer gran juego, el que marco la diferencia en mi vida, el antes y el después, en mi manera de entender los videojuegos, fue uno que por aquellos días anunciaban en la tele. Final fantasy VII, que se puede decir de este juego, que no se sepa. Uno de los mayores bombazos de la historia de los videojuegos. La de tardes que pasé junto a sus personajes, sus magias, en general su historia. Solo deciros una cosa, es el único juego que he jugado más de dos veces, que me he acabado al cien por cien, y que nunca me cansare de jugar. Sin duda alguna una de las joyitas, que tengo en mis estanterías. A raíz de esto, como no podía ser de otra manera, mi aventura con los “final” no acabaron ahí. Después fue el VIII, el IX, el X, pero no solo en orden ascendente, puesto que en mis manos también tengo el I, II, IV, V y VI, de peor calidad visual, pero de iguales dosis de entretenimiento. Pensaréis que por mi comentarios, soy un friky de los Final, yo por mi parte pienso que no, ya que lo único que busco, es que un juego, me de algo especial y grandes dosis de entretenimiento. Pero no sólo de Final Fantasy, vive el hombre, o en este caso yo, ya que gracias a dios mi otra gran pasión, nunca dejara de existir, los juegos de terror. Desde sagas míticas como pueden ser Silent Hill, Resident Evil, Project Zero, Forbidden Siren, Obscure, hasta títulos no tan conocidos como son Rule of Rose, Haunting Ground, Kuon, son juegos que tengo en mis estanterías. Afortunadamente para mí, esta pasión, la comparto con mi esposa, otra gran amante de este mundo, de hecho la primera vez que salimos, nuestra conversación trato sobre los videojuegos. Si no fuera por esto, no tendría mi Play 2, ya que nos la compramos entre los dos. Cosa que no tendría importancia si no fuera porque, los primeros meses, la teníamos que compartir, o lo que es lo mismo una semana yo y una semana ella. Otra de mis posesiones es la Game Cube, regalo de mi mujer, y consola que no he conseguido sacarle todo el provecho que he querido, ya que la Play 2, ha sido una gran competencia para ella, ya que ha sido la consola a la que mas provecho le he sacado, y le estoy sacando, ya que a día de hoy, estoy descubriendo títulos nuevos a los que jugar God of War, God Hand y tantos otros. Mi ultima gran posesión, de hace un par de semanas es la Xbox 360, con ese gran pack que ha sacado una gran superficie, que por otra parte todos conocemos. Había oído hablar del Halo, pero como era una de mis asignaturas pendientes, los juegos de guerra, nunca había jugado. Gran fallo por mi parte, es una experiencia que tenéis que probar si nunca lo habéis hecho, aunque espero que no halláis sido tan torpes como yo. Pues esta es mi historia, es un pequeño resumen, ya que no quisiera que esta historia fuera un coñazo, con la esperanza de que os guste a la vez que os entretenga. Seria un honor que fuera una de las elegidas, pero como entiendo que quizás las halla mejores, a la vez que mas divertidas y entretenidas, el simple hecho de que la leáis y me contestéis estaré orgulloso.
Hoy miércoles le toca el turno a Alfredo Baroja, cuya breve misiva sabe tocarnos la fibra sensible. Ahí va su historia:
NO VOY A DEJARLO...
Esta no es mi historia, es la historia de un niño, un niño que cambió aquellos "He-Mans" y "G.I. Joes" por los "Lorna", "Freddy Hardest" o "Army Moves".
Hace mucho, mucho, mucho tiempo… No sé que día exacto fue, sé que fue en mayo del año 86, faltaban pocos días para mi comunión, mi padre instaló en nuestro dormitorio aquel Amstrad CPC 6128, fue el principio… Astro y Punchy fueron los primeros sin olvidar Harrier Attack o los grandes clásicos de Dinamic o Erbe. La comunión… ja… si algo puedo agradecerle a Dios es ese regalo de comunión, LOS VIDEOJUEGOS.
Los juguetes tocaron fin conmigo y han pasado ya 21 años y sigo jugando, los de antaño somos los hijos de la jugabilidad, más allá de los gráficos. Sabemos divertirnos con 4 píxeles o bien acabar con El Covenant los Flood. Nosotros podemos decir que "hemos jugado".
Muchos han sido los momentos gloriosos, algunos que durarán para siempre como cuando acabé ese "Last Ninja 2", el primer contacto con el cinematográfico de "Halo" o la inmersión absoluta de "Shenmue" y su final que nunca llegó…
Pasados más de 20 años en el mundo no es fácil impresionarse pero "Gears of War" lo consiguió, empezando con ese "teaser" descargado desde el bazar de Xbox Live y luego esa ambientación de un mundo devastado y una humanidad liderada por ese "mercenario" encarnado en Markus que se resiste a la derrota y todo acompañado de unos gráficos a mi opinión aún no igualados, pero es que ese desarrollo artístico no lo tienen muchos juegos.
21 años y mi madre de vez en cuando aún me pregunta si no voy a dejar nunca de matar marcianitos…
"No mamá, no voy a dejarlo" Podría terminar el relato con un escueto "FIN" pero ese no es nuestro estilo, el nuestro es más bien un… GAME OVER. Y llegamos al jueves, día donde, tal y como él mismo dice, el increíble Capitán Cuernos. Vamos con su reencuentro gracias a Gears of War:
EL RETORNO Creo recordad que un primo mío tenía una Atari 2600, y de esto puede hacer mucho ya. Pero la que realmente fué mi primera incursión en el mundo de los videojuegos ocurrió un poco después.
Por último, y correspondiendo con el fin de semana, subimos a la red el texto más largo de cuantos hemos recibido. Una historia que tiene de todo... desde aventuras en el sublime Gears of War hasta tintes nostálgicos con la añorada Sega Saturn. Adelante con el texto de Moisés Barrachina Planelles...: EL GEARS Y YO
El portatropas se había parado, habíamos llegado a nuestro destino. La puerta se abrió y bajamos los cuatros del vehículo, y ahí estábamos, en medio de un hermoso canal, pero no había tiempo que perder, nuestro último informe de Anya nos había informado de que habían Locust cerca, así que sin perder tiempo nos pusimos en marcha para conseguir una buena posición de ataque. Por lo que había visto en los mapas, este canal está cruzado por tres puentes, así que sin dudarlo me dirigí al puente más cercano para poder controlar la zona. Justo ahí, yacía un rifle de francotirador que en cuanto lo vi no lo dude un instante: lo cogí y me apoyé para tener cobertura, no sin antes notar como una bala traicionera me peinaba la cabeza, eran ellos, el enemigo me observaba desde otro puente ansioso por conseguirme como trofeo. Mientras pensaba que podía hacer para sobrevivir a esa situación, mi mirada se cruzó con uno de los postes de iluminación que hay en la barandilla, y pensé que podría utilizarlo para conseguir algo de cobertura extra, para así tener una pequeña ventaja sobre el otro francotirador que me acechaba. Así que di unos pasos hacia mi derecha intentando que se me viera lo menos posible, y me asomé con el ojo puesto en la mirilla del arma, y ahí estaba, en el puente del fondo se divisaba un Guardia Theron con su imponente casco, así que para no darle una oportunidad, me volví a poner a cubierto rápidamente.
Mientras estaba a cubierto, estaba comunicando mi situación al equipo, pero en ese mismo momento oí las últimas palabras de dolor de uno de ellos, ya no estaba con nosotros, y por el ruido que rechinaba de fondo, estaba claro que le habían aserreado. Cada vez lo tenía más claro, solo quedábamos tres, y mis compañeros necesitaban que eliminara ese francotirador ya. Así que disparé una bala al lado mía, para poder realizar una recarga activa. Una vez preparado, me asomé y vi que su rifle apuntaba a uno de mis compañeros que estaba en las escaleras del puente del medio, así que aproveché esta oportunidad para poder apuntarle a su cabeza y así asegurarme de que no salía vivo de este disparo. Un gran Bang! se oyó por todo el canal mientras por mi mirilla veía como se desplomaba el cadáver del enemigo, pero antes de que pudiera esbozar una ligera sonrisa, noté que me estaban disparando, mi vida corría peligro, así que me dirigí a las escaleras de mi derecha para así intentar escapar. Justo mientras estaba corriendo, dobló la esquina un Gear que empezó a darme fuego de cobertura, pero no fue suficiente, me desplomé en el suelo, mi cuerpo no aguantaba más. Sangre, mucha sangre, es lo único que recuerdo de ese momento. No podía ver el enfrentamiento de titanes, solo podía pensar en intentar sobrevivir, había llegado demasiado lejos como para morir ahí.
De repente noté como una cálida mano me cogía del brazo, era mi salvador. Me levantó del suelo y me curó las heridas más importantes, estaba vivo, y todavía podía luchar, no como el cadáver del Drone que había a mi lado. Contactamos con el tercer superviviente, estaba al fondo en la parte techada con las granadas en la mano, nos avisó de que tenía cerca un Locust y que se iba acercar lentamente sin hacer ruido para poder pegarle una granada, pero algo salió mal, una vez oímos la explosión intentamos comunicarnos con el, pero no respondía, con lo que supusimos que no consiguió alejarse lo suficiente y se inmoló junto a su objetivo.
Normalmente los Locust forman pequeños comandos de cuatro Locust, si en este caso han seguido esa norma, estaríamos en ventaja ya que nosotros somos dos y el solo uno, pero aún así, aunque estuviéramos en ventaja, nunca se está a salvo, el enemigo piensa, y a veces da con estrategias tan originales como mortíferas, por lo que no podíamos bajar la guardia, la muerte nos acechaba.
Corrimos hasta el puente meridional, para poder observar la zona, cada uno cubría un lado del puente, pero nadie veía nada, y justo antes de que nos diera tiempo a desesperarnos, oímos cargar un arco, los dos nos pusimos a mirar intensamente por todos los lados, pero nadie conseguía ni siquiera ver la luz resplandeciente de un arco cargándose, al final mis peores temores se volvieron realidad, por la parte techada se asomó un arquero que sin darnos tiempo a actuar, soltó el gatillo.
Oí un leve grito de dolor, al poco tiempo hubo una explosión donde estaba el, me di la vuelta y lo único que quedaba de el eran cientos de restos suyos esparcidos por todo el puente. Ya era el o yo, ya no tendría a nadie que me curase, ya no tendría apoyo real o moral, solo a mi mismo, mi inteligencia y mi habilidad con las armas.
Mi oponente era diestro en los tiros a media distancia y además su arma es letal, con lo que ahí estaba en desventaja, si huía para poder distanciarme de el y tener ventaja con mi rifle, seguramente me dispararía mientras corro, así que me fui hacia el con escopeta en mano, cubriéndome lo máximo posible.
Miré por la esquina, ahí no se veía a nadie, así que avancé un poco más, pero no sin antes disparar dos tiros y realizar otra recarga activa, ya que era muy posible que me esperara en la siguiente esquina, me acerqué lentamente hasta que vi una pequeña parte de el que sobresalía, así que en un último ataque desesperado salté lateralmente para no darle oportunidad de darme, y antes de que tuviera tiempo a girarse le asesté el disparo de gracia que le destrozó todo el cuerpo. - ¡Ay!, estuve a punto de matarte, bueno, no pasa nada, a la próxima no tendrás tanta suerte, jejeje…
- La verdad es que esta partida ha estado muy bien, emocionante hasta el final, aunque eso sí, casi me matan, menos mal que cuando estaba tumbado no le dio por rematarme…
Bienvenido al Live, el lugar donde puedes hacer de héroe y villano mientras te diviertes como nunca, sin hacer daño a nadie. MI PRIMERA CONSOLA Navidad del 1996-97, yo por aquel entonces tenía la tierna edad de 11 años, y hasta ese momento siempre había babeado cuando he jugado a un videojuego en casa de los amigos, también se me hacía la boca agua cada vez que podía pisar unos recreativos y jugar un poco, pero hasta ahora no había tenido el placer de tener una videoconsola. Ese año nos fuimos a una conocida tienda en la que había una Saturn para jugar, había un disco demo y veía a la gente jugar a un juego parecido al Street Fighter II que había jugado en casa de una amiga, pero cuando llegó mi turno y elegí un juego al azar, de repente mis ojos no creían lo que veía, estaba encima de un dragón disparando a todo lo que se movía mientras paseaba por un bosque hecho en tres dimensiones, claro, que enseguida me mataron porque cuando se ponían a mi lado no sabía atacarles, yo solo sabía disparar a los que tenía enfrente. Volví a esperar para poder jugar otra partida a ese gran juego, y esta vez ya me habían contado como girar a mi personaje: tenía que darle a los botones superiores del mando (R y L), antes de darle a jugar me fijé en el nombre: Panzer Dragoon, nunca olvidaré ese nombre ya que fue la primera vez que vi un juego en tres dimensiones. Me puse al mando y ahora sabiendo como jugar, disfruté y disfruté, y aunque no duré demasiado, esos minutos se me pasaron a una velocidad de vértigo, era una experiencia increíble.
Poco después de jugar mi padre me dijo que había hablado con los pajes de los Reyes Magos, y que este año a mi y mi hermano nos traerían una consola por navidad. Mi cabeza tardó en asimilar eso, todavía ni me lo creía, tardé en darme cuenta que mi sueño iba convertirse por fin en realidad.
Después me preguntó si me gustaría tener ese juego que había probado, yo obviamente dije: ¡Sí!, así que me fui de la tienda con el Panzer Dragoon bajo el brazo y además con una sonrisa de oreja a oreja.
Pasaban los días, pero esa navidad era diferente, siempre tienes emoción de ver a los Reyes Magos en la cabalgata, y también de ver que te han traído, pero este año era diferente, tenía una impaciencia inaguantable, tener un juego en la estantería que te encanta y que no puedes disfrutarlo era inaguantable, pero pasados unos días, por fin llego el gran esperado día.
Me levanté pronto con mi hermano, estábamos emocionadísimos, cruzamos la puerta, y ahí estaban los regalos debajo del árbol con un hermoso envoltorio de colores. Sin pensárnoslo dos veces, abrimos nuestros regalos, había una Saturn, un mando gordo que tenía un stick y que venía con un juego que se llamaba Nights que traía un curioso personaje en la portada, otro juego que se llamaba Tomb Raider con una chica en la portada, y un ¡Street Fighter!, este se llamaba Alpha, no lo conocía, pero era un Street Fighter, así que viendo que tenía 4 juegos y la consola, estaba ansioso por conectarla, quería estrenarla ya, no podía esperar.
Enchufé la consola, la conecté a la tele y le metimos el Street Fighter Alpha para así poder jugar a dobles, pero no pudo ser, conectábamos los dos mandos, pero el que tenía un stick no reaccionaba, no lo detectaba, pero bueno, una pequeña decepción no es nada cuando estás tan contento, así que jugamos un poco pasándonos el mando.
Al rato quisimos cambiar de juego, así que abrimos la tapa, pero entonces vimos que el juego estaba enganchado, así que pensamos que en el menú que había (que se veía el espacio y de vez en cuando pasar una nave) tenía que haber una opción para desenganchar el juego, pero no la encontramos, así que el resto de la mañana nos tocó jugar al Street Figther con un solo mando.
Una vez mis padres se levantaron, mi padre (ya que mi madre por aquel entonces desprestigiaba y pasaba de todo lo que fueran videojuegos), nos explicó como sacar el juego, que había que hacer un poco de fuerza, pero sin embargo, no sabía como hacer que el mando funcionara (días más tarde probando vi que tenía una palanquita para cambiar el control de joystick a cruceta, pero eso es ya otra historia).
Así que esa tarde nos pusimos a probar el resto de juegos, empezamos con el Nights, me llamaba la atención el coloreado mundo, y que lo controlaba con el joystick en vez de la cruceta, que no habían ocho, si no infinitas direcciones y que podía hacer increíbles cabriolas por aire, realmente hermoso lo que enseñaba ese juego.
Luego para terminar el día probamos el Tomb Raider, por lo que veía controlabas a una aventurera que soportaba el frío de la montaña, con solo una pequeña túnica encima, desde luego friolera no es… Pero aparte de ese detalle que me llamó mucho la atención, fue empezar a jugar, y quedarme impresionado de tener un juego totalmente interactivo (para la época), y el tener que sobrevivir en un ambiente hostil por ti mismo, ese juego terminó de darme el shock definitivo del día.
Eso sí, al principio se nos hizo difícil, con lo que pedimos ayuda al principio a mi padre, que enseguida se enganchó, y terminamos los tres intentando pasarnos el máximo posible, de forma que sin querer, enganchamos a mi padre a los videojuegos ese día…
Y así fue mi inicio con las consolas, desde entonces hasta ahora hay muchas historias que contar, pero no es momento ni hora de recordarlas, en otro momento quizás.
PD: lo mejor es que un par de meses después disfrutando de la demo, me di cuenta que el juego que hay en la demo es Panzer Dragoon 2, no el 1.. …. XD
¡Ah! Avisaros que a partir de la semana que viene, los afortunados duchos en el teclado aquí presentes irán recibiendo sus premios. ¡Enhorabuena, artistas! Y seguid viviendo así el mundo de los videjuegos ;)
|
|||||||||||
| Última actualización el Viernes, 09 de Noviembre de 2007 19:29 |










